Llega el verano y las altas temperaturas hacen imposible estar en sitios cerrados en muchos puntos de nuestra geografía. Cuando las máximas superan con creces los 35 grados, alcanzado picos por encima de los 40, uno solo puede refugiarse a la sombra del interior, y a poder ser, bajo la protección del aire acondicionado. Este invento refrescante ha conseguido hacer mucho más pasables los veranos en las zonas más calurosas, pero también hemos de advertir que tienen una cara no tan positiva.
Y es que estos aparatos suelen ensuciarse bastante, sobre todo cuando se usan en exceso, como ocurre durante esta época. No hablamos solo de polvo o suciedad, sino también de bacterias como la legionela o la salmonela, que pueden sobrevivir y expandirse a través de estos aparatos de aire acondicionado. Por eso su limpieza y su buen mantenimiento son tan importantes. También debemos cuidarnos de no poner el aire excesivamente frío, ya que una habitación normal puede refrescarse con la temperatura a 24º grados.
Hay gente que solo sabe estar con el aire puesto a 18 grados en casa, con lo que luego, al salir afuera, notará una diferencia mucho más grande, un golpe de calor que puede ser realmente peligroso. De la misma forma, la gente que duerme con el aire encendido puede despertarse con problemas de sequedad de garganta, o incluso resfriarse en esta época, algo bastante común sobre todo para los que abusan de las bondades del frío acondicionado. Utilizarlo a veces es imprescindible, pero siempre con mesura.
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sábado, 18 de julio de 2020
Los peligros que esconde el aire acondicionado
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viernes, 24 de julio de 2015
Cómo ponernos morenos sin peligro para nuestra piel
Aprovechar el verano para descansar, estar con la familia,
visitar otros sitios en las vacaciones… y ponernos muy morenos, todo lo que
podamos. Esos son los objetivos de mucha gente, y para cumplirlos no hace falta
demasiado, aunque este último, el de ponernos morenos, habrá que tener cuidado
para no pasarnos.
Y es que como ya sabrán, los problemas de la piel derivados
de una exposición extrema al sol pueden ser muy peligrosos. Pero podemos
ponernos morenos sin necesidad de hacer peligrar nuestra piel, siguiendo unos
consejos básicos de seguridad para tenerlo todo bajo control en cada momento:
- Evitar las horas centrales, entre las 12 y las 17, al ser las más peligrosas.
- Utilizar protector solar mínimo factor 30, bien extendido y repuesto cada dos horas.
- Potenciar los alimentos como tomates, espinacas o lechuga, que potencian la formación de melanina a la vez que protegen nuestra piel.
- Secarse bien después del baño es indispensable, ya que el efecto lupa que generan las gotas de agua en nuestro cuerpo favorecen las quemaduras de la piel.
- No olvidar la sombrilla, el sombrero o gorro y las gafas de sol, para que los rayos no incidan directamente sobre nosotros.
- No dejes de echarte protector nunca, ni cuando estés ya moreno/a ni cuando el día esté nublado. Los rayos UVA siguen ahí.


